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sábado, 26 de octubre de 2013
Aquella H no muda.
Cuento la historia de una letra, concretamente, la letra H. Algunos, tienen el mal gusto de ''comérsela'' mientras escriben, o la sitúan en algún lugar donde no debería estar. Esta H estaba en el lugar correcto. Era, por encima de todo, especial. Con una gran personalidad. Un gran carácter. Con ideas claras, fijas y constantes. Pero también, una gran soñadora, a la vez que realista. Pese a ser una H, no es muda. Por tanto, es especial. Un día, mientras alguien escribía, Dios, o el propio destino, la M se encontró con la H. Desde entonces la M no está tan perdida, como lo estaba antes, ni mucho menos. Ella me quiere, desde las distancia, que en esos momentos desaparece. Y yo la quiero a ella, por ser tan especial, porque está loca, por esos abrazos que me dá cuando me ve, escasos pero abrazos verdaderos. Esa sonrisa que me apoya y me consuela. Te quiero muchísimo AMIGA.
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